El Centro Pompidou: el icónico edificio parisino que revolucionó la arquitectura y escandalizó a Francia.

Este verano, el emblemático Centro Pompidou cerrará sus puertas por cinco años para someterse a una profunda renovación. La intervención busca cumplir con los estándares actuales de salud, seguridad y sostenibilidad energética.

La remodelación será dirigida por el estudio francés Moreau Kusunoki Architects, el mexicano Frida Escobedo Studio y la firma de ingeniería AIA Life Designers. Entre los objetivos están la eliminación del amianto, mejoras en la accesibilidad y en la seguridad contra incendios, así como una mayor eficiencia energética, todo sin alterar la esencia del diseño original.

Desde su inauguración en 1977, el Pompidou se convirtió en un símbolo del arte moderno y de la innovación arquitectónica, gracias al diseño del italiano Renzo Piano y el británico Richard Rogers. Su propuesta rompía completamente con lo establecido: una estructura “del revés”, donde las instalaciones técnicas –tuberías, escaleras, conductos– se exhiben en el exterior, pintadas con un código de colores vibrante.

El edificio fue el resultado de un concurso lanzado por el entonces presidente Georges Pompidou. De las 681 propuestas recibidas, la del joven dúo Piano y Rogers, por entonces casi desconocidos, fue la elegida. Ni ellos mismos esperaban ganar. “Nos presentamos por diversión”, recuerda Piano, hoy con 87 años.

La intención no era construir un edificio transgresor, sino crear un museo abierto y accesible para todos. Esta visión se materializó en una estructura lúdica y funcional, con amplios espacios interiores y una plaza pública al frente que fomenta la interacción social.

Sin embargo, el proyecto fue recibido con críticas feroces. Muchos lo consideraron una afrenta al centro histórico de París. Algunos lo llamaron “refinería de petróleo” o “monstruo del Lago Ness”. Piano recuerda haber sido abucheado en la conferencia de prensa donde se anunció su victoria. La controversia incluso derivó en múltiples demandas.

A pesar de la resistencia inicial, el Centro Pompidou ganó rápidamente el cariño del público. Hoy es uno de los espacios culturales más visitados de la capital francesa, solo superado por el Louvre y el Museo de Orsay. Alberga la mayor colección de arte moderno en Europa, la primera biblioteca pública gratuita de París y un centro de investigación en música y acústica.

La inspiración detrás del Pompidou combinó influencias como el movimiento pop del colectivo Archigram y la idea de André Malraux de crear “Casas de la Cultura” que integraran arte, cine, literatura y música. La elección del terreno en Plateau Beaubourg —entonces un estacionamiento— fue ideal para este enfoque moderno e inclusivo.

Piano, proveniente de una familia de constructores en Génova, desarrolló desde joven una visión de la arquitectura como una labor social. En 1981 fundó el Renzo Piano Building Workshop, y en 1998 recibió el prestigioso Premio Pritzker.

Más allá de su estética rupturista, el Pompidou es un edificio profundamente democrático. Su diseño abierto, sus espacios públicos y su accesibilidad redefinieron el papel de los museos y centros culturales. Para Piano, su legado es claro: “Demuestra que la cultura no pierde nada por ser accesible. Al contrario, gana”