
Finlandia, con solo 5 millones de habitantes, ha logrado destacarse en el desarrollo de tecnología de defensa, con 368 empresas dedicadas a este sector. Un ejemplo de esto es Varjo, una compañía que se especializa en la creación de cascos avanzados para entrenamientos militares, como los que fabrica José Barrientos, un experto en producción de sistemas electrónicos. Estos cascos permiten simular escenarios militares de alto riesgo utilizando tecnología avanzada, incluyendo cámaras, sensores de movimiento ocular y otros sistemas electrónicos.
Según un informe de 2024, alrededor del 40% de estas empresas de tecnología de defensa están en crecimiento, destacándose aquellas que desarrollan herramientas con aplicaciones tanto para el ámbito militar como para otras industrias. Helsinki se ha posicionado entre las principales ciudades de Europa para inversiones en defensa, con un notable incremento en el interés por parte de inversores y gobiernos tras la guerra en Ucrania y la adhesión de Finlandia a la OTAN.
Las tecnologías de defensa de Finlandia, como los cascos de realidad mixta de Varjo, permiten simular entrenamientos militares sin la necesidad de grandes infraestructuras, lo que representa un ahorro significativo en costos. Timo Toikkanen, CEO de Varjo, destacó que, antes del conflicto en Ucrania, los inversores mostraban reticencias a invertir en este tipo de tecnologías, pero desde la invasión rusa, el panorama ha cambiado y las inversiones han crecido considerablemente.
Empresas emergentes como Iceye y Re-orbit, que se especializan en imágenes satelitales y servicios de datos, también están destacándose en el ámbito de la defensa. A medida que la seguridad nacional se ha vuelto una prioridad para Finlandia, impulsando el “espíritu de defensa” de su población, el sector de la tecnología de defensa continúa en expansión.
Con el respaldo de un gobierno que apoya la investigación y el desarrollo en el sector, Finlandia ha creado un entorno favorable para la innovación, que está atrayendo a más inversores y empresas emergentes. Sin embargo, el sector también enfrenta retos, como la competencia global por el talento en software necesario para desarrollar estas tecnologías.
