A pesar de su gran déficit, EE.UU. ha sacado provecho del comercio global.

Estados Unidos mantiene un elevado déficit comercial al importar más productos y servicios de los que exporta, una tendencia que se ha intensificado en los últimos años. En 2024, esa diferencia alcanzó los US$918.000 millones, un 17% más que en 2023.

No obstante, la economía estadounidense ha crecido con mayor rapidez que la europea, ha atraído grandes volúmenes de inversión extranjera y su moneda sigue siendo la referencia principal en el sistema financiero internacional.

El presidente Donald Trump ha redoblado su ofensiva contra el déficit comercial con nuevos aranceles, despertando temores de recesión y aumentando la inestabilidad en los mercados. Según Trump, otros países se aprovechan de EE.UU., y revertir esa situación fortalecerá la economía y generará empleo.

Aunque podría parecer una señal negativa, economistas explican que este déficit es consecuencia directa de la posición privilegiada de EE.UU. en la economía global.

El rol del dólar como moneda clave

La fortaleza del dólar permite que Estados Unidos mantenga este nivel de déficit sin desestabilizar su economía. En 2024, la moneda estadounidense representó el 59% de las reservas de divisas a nivel mundial, según el FMI.

Esa gran demanda permite que el gobierno estadounidense se financie a bajo costo, manteniendo su déficit sin grandes consecuencias. Según el economista Juan Ramón Rallo, esta situación se sostiene porque el resto del mundo necesita dólares, y solo puede obtenerlos vendiendo productos a EE.UU.

Mientras el dólar siga siendo la moneda de reserva predominante, el país podrá continuar con su déficit sin dificultades, afirma Rallo. Y agrega que, si se aprovecha bien esa financiación externa —por ejemplo, invirtiendo en sectores estratégicos—, EE.UU. puede salir fortalecido.

EE.UU. importa bienes, pero exporta activos

El déficit no se explica solo por las mercancías que importa, sino por la inversión extranjera que atrae. Inversionistas internacionales compran activos estadounidenses —como bonos, acciones e inmuebles— lo cual equilibra la balanza financiera del país.

Emily Blanchard, profesora de economía en New Hampshire, señala que este flujo constante de capital compensa las importaciones. Así, aunque EE.UU. compre más bienes del exterior, vende más activos financieros al mundo, convirtiéndose en receptor neto de capital extranjero.

Según datos oficiales, la inversión extranjera directa en Estados Unidos alcanzó los US$5,39 billones en 2023, siendo dirigida principalmente a tecnología, finanzas y bienes raíces. Esto ayuda a financiar el gasto público y el crecimiento económico.

Beneficios para el consumidor y la industria

Uno de los efectos más visibles del déficit comercial es que los consumidores tienen acceso a una mayor variedad de productos a precios más bajos. Esto es posible gracias a la importación de bienes fabricados en países con menores costos de producción.

Blanchard explica que no solo se trata de ahorrar dinero, sino de acceder a más opciones, como frutas de temporada importadas o ropa más barata. Además, muchas importaciones no son productos finales, sino partes y componentes esenciales para la industria local, lo cual también mejora la competitividad de las empresas estadounidenses.

Apuesta por sectores estratégicos

Importar productos más baratos también permite que Estados Unidos enfoque sus recursos en industrias de mayor valor añadido, como la tecnología, la salud o la investigación. Así, deja la producción de bienes básicos a otros países y se especializa en sectores más rentables.

Blanchard señala que, en lugar de fabricar camisetas, EE.UU. produce tecnología punta. Esto ha dado lugar a la consolidación de gigantes como Apple, Google o Amazon.

Aunque esta transformación ha beneficiado a la economía en general, no ha sido equitativa. Algunas regiones han perdido empleos industriales, lo que ha alimentado discursos proteccionistas en ciertas zonas del país.