Una jueza en EE.UU. autoriza la deportación del activista propalestino Mahmoud Khalil, pese a su residencia legal.

Mahmoud Khalil, un activista propalestino con residencia permanente en Estados Unidos, podría ser deportado tras un fallo emitido por una jueza de inmigración en Luisiana, quien autorizó al gobierno de Donald Trump proceder con su expulsión del país.

El joven, egresado de la Universidad de Columbia, fue detenido el 8 de marzo por agentes de inmigración, quienes le notificaron que sería deportado por participar en manifestaciones en contra de la guerra en Gaza, realizadas en el campus universitario.

Aunque Khalil no enfrenta cargos penales y tiene estatus migratorio legal, su deportación se sustenta en una ley de inmigración de la época de la Guerra Fría. Desde su detención, el activista ha denunciado que su arresto responde directamente a su activismo a favor de Palestina.

Refugiado palestino criado en Siria, Khalil ha sido una figura visible en las protestas universitarias del año pasado. A través de una carta escrita desde el centro de detención, se definió como un “preso político” y responsabilizó al gobierno de Trump por su situación. El expresidente, por su parte, afirmó que Khalil es el primero de muchos activistas que serán detenidos por lo que llamó “actividades antiestadounidenses”.

La jueza Jamee Coman respaldó la postura del gobierno, al considerar que la presencia de Khalil podría representar “consecuencias negativas para la política exterior de EE.UU.”. Dio a su equipo legal hasta el 23 de abril para apelar la decisión, que contempla su posible deportación a Argelia o Siria.

Durante la audiencia, Khalil reclamó la falta de garantías procesales: “Claramente, lo que presenciamos es que ninguno de estos principios estuvo presente hoy ni en todo este proceso”.

Sus abogados defienden que Khalil ejerció su derecho constitucional a la libertad de expresión al manifestarse contra la guerra en Gaza y el apoyo de Washington a Israel. Además, denunciaron irregularidades en su detención, alegando que agentes del Departamento de Seguridad Nacional lo arrestaron sin orden judicial mientras regresaba a casa junto a su esposa embarazada.

Según el propio Khalil, fue esposado y subido a un vehículo sin distintivos, mantenido incomunicado por horas y luego llevado a un tribunal de inmigración en Nueva York. Tras pasar por un centro de detención en Nueva Jersey, fue trasladado al estado de Luisiana, donde permanece a la espera del desenlace de su caso.

Aunque el fallo judicial permite continuar con el proceso de deportación, esta no será inmediata. Su equipo legal ha presentado una demanda federal en Nueva Jersey alegando que su detención es inconstitucional, lo que podría frenar su expulsión si el tribunal falla a su favor.